Salimos de la Taberna Gigia y seguimos el camino que nos lleva a nuestra ruta “2 - Fuerte Viejo o Casa les Pieces”; desde aquí observamos el Cerro de Sta. Catalina, pequeña loma verde que contemplamos tras el equipamiento deportivo, tomando el camino que sube levemente entre prados, a la derecha de éste.
Tras un breve recorrido, en el que dejamos atrás unas zonas edificadas y de las que hablaremos en otro artículo, podemos apreciar una construcción de hormigón, situada en la parte más alta del cerro; se trata del Elogio del Horizonte, de Eduardo Chillida.
Eduardo Chillida Juantegui (1924-2002), vasco universal y Premio Príncipe de Asturias de las Artes 1987, considerado uno de los más grandes e importantes escultores de la segunda mitad del siglo XX, fue el creador de una de las esculturas más emblemáticas de Gijón.
Nos referimos al Elogio del Horizonte, inaugurado el 9 de Junio de 1990 y que la imaginación popular rebautizó con el nombre de “El Váter de King Kong” debido a las dimensiones, la forma, y al sonido del agua que se escucha dentro.
Con 10m., de altura y un grosor de 1,4m., se trata de una escultura realizada con 500 toneladas de hormigón armado, con formas geométricas, cuya elipse superior está sin cerrar y tiene un diámetro de 15m., que se soporta por dos pilares de forma curva que conforman una especie de puerta abierta al horizonte y al mar.
A pesar de sus medidas, grandes desde la altura y posición del hombre, el punto de máxima altura del Cerro de Sta. Catalina donde se sitúa y los amplios espacios abiertos que la circundan, desdibujan y empequeñecen la estructura; Chillida estuvo mucho tiempo buscando un lugar apropiado para ubicar esta escultura, viajando por toda la costa norte de España e incluso de Europa, ya que se planteaba que la obra y el lugar en que se colocara tenían que formar parte uno del otro, es decir, el conjunto tenia que forma un todo indisoluble.
Situarse en el centro del Elogio del Horizonte y escuchar la mar en su interior, es todo uno; esto es algo que sorprendió al mismo Chillida, por que era un aspecto que ni tan siquiera había contemplado.
Puede parecer, a priori, una tontería eso de escuchar el mar, teniendo el mar al lado; pero desde la altura del Cerro Sta. Catalina… la mar no se escucha!
La forma elíptica de la escultura recoge y amplifica el rumor del mar, acunándolo entre sus muros y posándolo como un regalo extra, sobre el regazo de nuestros sentidos.
Lo entenderéis cuando estéis allí.
Desde aquí tenemos una amplia panorámica del concejo de Gijón, ya que aparte del barrio de Cimadevilla, que vemos en primer plano, encontramos hacia el Este la vista de la Playa de S. Lorenzo con la zona del Náutico y la Escalerota, el barrio de La Arena, el parque de Isabel la Católica, Somio, la casa de Rosario Acuña, la Universidad Laboral, etc., etc.Si continuamos girando, hacia el sur nos encontramos con el Gijón agrícola y ganadero enmarcados por el “Picu’l Sol” y el “Picu S. Martín” y el giro nos lleva a contemplar la vista hacia la zona Oeste que ya hemos venido observando en la subida y que se corresponde con lo que vemos desde El Noroeste o La Casa les Pieces, recordemos: los barrios del Natahoyo y La Calzada, Jove, la Campa Torres, El Musel… y la mar, presente en todo momento en nuestro entorno.

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